miércoles, 2 de diciembre de 2015

ESE ESTADO DE COMA - POEMARIO




La bitácora de la mesa aviejada
es el memorial de los beodos y parchistas,
el pasadizo de los fanfarrones galácticos.
La mesera de falda aserrada
y de rostro formateado y mohíno,
es el jarrón ambulante del regadío,
el pezón y numen de la espuma perenne,
una danzadora de última fila.
En este cabaré de periferia e idilios concisos,
la mesa es la tumba de los soldados desconocidos,
la refrendadora de la cirrosis,
de los tiritones. 


Suicidarse es morir dos veces.
La carne se convierte en polvo,
el alma también, y por siempre.
Matarse es arrojarse a las llamas. 

Suicidarse es huir de la luminiscencia
que te telefoneó antes de abjurar.
Es arrancarse por la puerta de atrás
y lanzarse a un tobogán descuartizador. 


Fui educado en los mejores colegios beatos,
asistí a las más fervorosas peregrinaciones. 

Cuando el monto de la licitación pública es abultado
mi moralidad sufre algunas variaciones. 

Mi fe no se mueve, es insobornable.
En la sagrada comunión soy otro. 

Prosperar trabajando como un buey es blasfemo.
Hay atajos que el tentador nos ofrece con sutileza. 

El credo es sagrado como los cristales de la catedral
y mi sordidez sutil es más recia que un huracán irascible. 


Disfrutar el éxito del otro,
cantar el triunfo del vecino,
aplaudir la victoria de los colegas,
regocijarme con la prosperidad de los otros,
a veces es demasiado. 

Ver caer al otro,
enterarme del traspié del vecino,
conocer en detalle el error del colega,
interiorizarme de las perforaciones a otros,
es más soportable, y bellaco. 


El enredo es grande y nada desenredo.
Talentoso en incrementar el lío,
un absoluto inepto en hallar el escape.
Sin importar hacia donde camine, siempre desciendo.
Mi destino es el cenagal, el despelote es mi dieta. 


¿La musa vive conmigo?
¿o es una misionera, una extraterrestre?
¿Somos sus vanidosos súbditos, sus títeres?
¿nos compele, nos obliga?
¿Somos peones de sus sorprendentes antojos?
¿la gloria es sólo de ella y yo recibo los aplausos?
¿Sin musas nos hay regocijos, interpelaciones o sátiras?
El acto creativo existe, los creadores existen, el Creador existe. 


La nada dormía plácidamente la siesta de los siglos sin ningún proyecto. Con la explosión del inicio y el huerto del edén todo se alteró dramáticamente, de un golpe ¿Cuál es el plan ahora en medio de esta angustiante inquietud llamada existencia humana, vida? ¿Tan terrible es el libre albedrío? 


Al próximo minuto
que no regresará jamás,
¿cómo le doy la bienvenida?
¿cómo lo exprimo? 

El actual minuto
¿me ensañará algo?
¿dejará huellas?
¿lo aprovecharé plenamente? 

El minuto que se fue
es un componente de mi historia
¿qué analizaré con fría serenidad?
Cada tic tac posee su peso. 


Siendo niño jugaba en la higuera del estacionamiento casi todas las tardes libres. Nos colgábamos, la maltratábamos un poco, era un obelisco y bebíamos jugo en ella. Entre tanto edificio desteñido este árbol era un embajador de la floresta. Siempre animosa, nunca cobró. Un día cualquiera vi como una sierra eléctrica municipal la mató de raíz, con un sumario anómalo. Por mientras la llevaban al basurero en el camión iba por la avenida arrojando historietas, juegos de niños y escenas románticas que se diluyeron en la mesósfera. La higuera pereció empinada, con desazón, con los encargos cumplidos, sin un adiós y con un pañuelo en alto que hamaqueaba. 

10 

El hombre se golpea fuerte,
se hiere y se ultima.
Se es una amenaza, una gumía,
un peligro inminente.
Se busca para liquidarse lentamente,
menoscabarse y deshumanizarse,
encontrándose una y mil veces,
siempre. 

11 

Aparece la ambición,
germina la maquinación. 

Aparece el brete vigoroso,
florece la mentira. 

Aparece la rentabilidad,
brotan los trucos y la apetencia. 

Aparece el poder,
nacen las colusiones y los crímenes. 

12 

Encontrarse con un amigo de la secundaria y retroceder treinta años en un segundo. Rememorar el festival de la canción y las risas y esa ilusión de que triunfaríamos en la adultez. Nuestro desafío era aprendernos bien el paso de baile, besar a la inconquistable. Pensábamos que éramos bacanes, imperecederos. Nuestro liceo fiscal era un nido de estrellas. Recapitular los 17 años es ponerse tristón. Treinta años después y con esta barriga, ya no canto, no bailo y soy un mediocre ejemplar. Con honrosas excepciones, las estrellas están en el cielo. 

13 

Con una botella de ron se distanciaría la pena,
con el despertar la angustia crece un poco más. 

Bebido confiesa hasta la última puñalada,
sobrio vuelve a ser una tumba recatada. 

Es duro encarar el fin de semana sin alcohol,
la lucidez es una carga que ya no tolera. 

Aterrizará animoso en la barra del bar,
escuchará lacónico los sermones del etilismo. 

14 

¿Cómo a este ingeniero, con un currículum homérico, que pintaba para gerente, se le ocurrió que lo parieran en una barriada en donde todavía hay un vulgo con piso de tierra? ¿Sobre qué divagaba este cráneo de corcho cuando decidió beber leche materna, en el extrarradio? Otros, más impresentable aún, portan consigo glóbulos rojos indígenas debajo de los atavíos, y más temprano que tarde son sorprendidos en su fechoría. Algunos empingorotados embalsamaron su decencia vaciando las venas de los otros, la de los aplastados, recomponiendo el orden doméstico. El perfil de un buen candidato y de una buena hortaliza está en su raicilla, dicen. 

15 

No poseo una cepa, no daré frutos.
Desadaptado, no soy de ninguna hectárea.
Mi sentido de pertenencia es nulo.
No me matricularé en la asociación
de los que dijeron adiós repetidamente,
y nadie los atendió. 

16 

Algo ebrio:
soy más sensitivo y pelotillero;
te veo hermosa y acinturada;
le presento mejoras al planeta;
palpito con el primer halago;
requiso el micrófono del restaurante;
intento ser un humorista de salón
y un bailarín delgado y espontáneo;
soy como el animador de una quinta de recreo;
podría ser el acróbata de una azotea;
conduzco más veloz y desenvuelto;
soy sempiterno;
me aíro con facilidad;
mis resentimientos se dan un festín;
mis engendros guían la procesión. 

17 

¿Para qué marcharme de esta ciudad si aquí vegetan todos los que me aborrecen, todo lo que detesto, todo lo que no logré? Inicuo sería comenzar la pesquisa de hostiles y malogros en otra comuna si este lugar me los ha obsequiado todos. Mis pedagogos fueron el alerce de la plaza costrosa, la venta de vino suelto, los muchachos tatuados. En esta barriada extravié las expectativas, deseché el evangelio como otros tantos miles de idiotas. La bronca fue plenaria y la escuela me veía con un overol, con una picota, con una lengua inelegante. El envilecimiento adora a las periferias y mis antecedentes son un vinagre provecto. El himno del colegio ya no lo canto con la mano en el pericardio. 

18 

Cruzo el pestillo y soy otro, un modelo común y universal,
un paseante más en la jungla, un furúnculo más de la montaña.
Mi recuadro y yo me elevan.
Algo grandioso no acaecerá y mi biografía se entumecerá.
Ingreso campante e inconcuso por el pasillo
y ni los ratones me suben a una peana.
Le pongo todo el empeño y furor y las plumas no me crecen.
Me loo hasta aburrirme. 

19 

Las hojas caen, el tronco continúa firme.
Las próximas floraciones traerán nuevos folios
y nadie conmemorará a esas veneradas hojas que cayeron,
con tantos cacharrazos y morriñas. 
Nuevas simientes acarrearán otros bosques,
otros árboles, otros hijuelos, otros onirismos.
El viento barrerá las hojas y la hojarasca
y con las primaveras surgirán otros espejismos,
rutilantes, acomedidos y carianchos. 

20 

Me decepciono de mí tan seguido que ya no me apesadumbro, no salgo huyendo. Fui tan despreciable en esa víspera, que al principio me impacienté, cínicamente. Actualmente estoy estancado en el lodazar y todo es isócrono e isófono. Bien fortificado y aperado sorteo los repullos del irritante enemigo, sin barquinazos. La fatiga de la existencia, el sofoco de los bienios, el embotellamiento en todos los ítems y el ser uno más de la barriada, ayuda mucho. 

21 

Si nadie me persigue, me atosigo solo.
Si una mesa cambia de lugar, me pongo intranquilo. 

Si no aparezco en la nómina es porque me tendieron una trampa.
Y si mi sesera no brilla todos están al corriente que es por la envidia. 

22 

Nadie me ha notificado que soy un disgregado, un piojoso. Brinco jubiloso porque no estoy al tanto de que vivir con hambre y miedo no es lo normal. Me lo comunicaré yo mismo, me instruiré yo mismo, me espabilaré yo mismo. La servidumbre de las mayorías y la gloria de unos pocos es teratológico. Mi inquebrantable ayer es un ludibrio. 

23 

Acá adentro, tiesos y horizontales, nos parecemos, nos emparejamos. Nada nos inmuta, nada nos despierta, y con la radio en la oreja, nada oímos. Tumbas elegantes y funerales con un obispo, mas entre los cadáveres hay una hermandad desjerarquizada, de bajo perfil. Acá adentro, las reivindicaciones se truncan y la descomposición nos da un trato igualitario esta vez, por esta única y última vez. 

24 

Con la aspiración de entender en profundidad separo la materia del espíritu, lo tangible de lo intangible. Lo inmaterial posee códigos, lo intangible a veces se siente, el espíritu posee un lenguaje. Lo invisible y lo visible componen el todo. Afinen las probetas. 

25 

Mi vanidad me invita a ser un filósofo, un iluminado que aportará al pensamiento universal lo que traigo conmigo, mis singulares dones. Con mi experiencia en el bar, en el café, en la biblioteca, perfilaré mi intelecto hacia la soledad del alma y me transformaré en un pensador de fuste como ese universitario que se leyó veinte libros académicos completos y ahora no saluda a nadie. Algo muy dentro de mí me señala con campanas que soy un grano de arena especial. 

26 

La existencia misma es una demencia,
un dolor de cabeza que sobrepasa cualquier racionalidad.
No se explica desde sí, desde aquí.
La existencia es la esencia y la esencia es un retoño de la divinidad,
que nos carcome.
La ansiedad se cura con una esencia iluminada
y en la cual la razón va de cantor de antifonarios y nada más.
La existencia supera infinitamente al pensamiento cumbre. 

27 

Tengo el presentimiento de que algo feo ocurrirá,
casi nunca ha sucedido mas acaecerá.
Los presagios van en esa dirección.
Desconfío plenamente de los buenos augurios,
de los optimismos infructuosos.
En mi trinchera me preparo para lo perjudicial.
El infortunio rara vez nos desilusiona. 

28 

Retorno siempre a este maldito lugar.
Me daña y vuelvo igual.
El lugar y yo nos detestamos elegantemente.
Me presento casi por obligación.
Es mi debilidad la que conduce el automóvil
y las gambetas baqueteadas son ineficaces.
Desde aquí, mana una de las desdichas de mi ser, que me horada.
Este abyecto sitio es parte de mi magullada piel. 

29 

Una vieja canción de Elvis suena
y la pubertad desharrapada se sienta enfrente de mí
con vivencias que me arañan los pelos de a uno,
en calidad de postres agrios, sembrados con mamaderas escépticas.
La justificación por la fe dio vuelta una página que está ahí
y que el viento retinto mece, a los lejos,
con remembranzas que no disfrutan del cubil
que me plasmó la ventura. 

30 

Me amo, me amo tanto, que no viviría sin mí.
Me soy imperioso, vital.
Me echo de menos, me necesito más que a nada.
En mí, yo soy el primero, el segundo y el octavo.
Viva yo. 

31

El alcohol sólo moja la culpa, la riega, la eleva.
El sentimiento oscuro no se va
y grita por toda la cantina, en silencio.
Pasan los vasos y me pudro.
Pasan las horas y mi tropiezo se engruesa. 

32 

¿Qué explicación coherente da la razón a la existencia de la razón en sí? ¿la respuesta va a ser racional, irracional o asombrosa? El origen de la razón es un Misterio, en el más lúcido de los casos. La razón apareció de la nada, como si nada, ¿proveniente tal vez de un acto de brujería? La creación de la razón es totalmente incomprensible porque es sobrenatural. 

33 

El vacío: es potente, envolvente,
es quien tripula el ser, el orbe;
es inmortal, o se cree inmortal;
es el premier en la depresión;
es antes de la materia y después;
es el meollo de las botillerías;
acredita que nos expulsaron del río Éufrates;
es el progenitor de la ansiedad
y le da una identidad a la miseria de cada uno.
El problema de fondo es el vacío del alma
y los siquiatras intentan bosquejar bien
aquello que no han visto. 

34 

La existencia misma es el lío,
dejar de existir es otro. 

El propósito total de la existencia lo palpas
cuando dejas de existir. 

Hay una existencia que se va,
mas nunca dejarás de existir, de ser. 

Algo en ti es sempiterno.
No te alimentes de lo que se va, de lo que se ve. 

35 

Con mi número electrónico en la mano espero a que el cajero me llame.
El tic tac no cede y es despectivo con todos.
Me aproximaré a la ventanilla cuando llegue mi minuto, nunca antes.
Mover el pie por la ansiedad
o presionar al reloj para que se apure no es ventajoso. 

36 

Acurrucado en un nogal y desgarrado de su parentela,
sobrevive este capullo de pasto rodeado de veredas de púas.
Parece un forajido que se resiste a fenecer
debajo de una aplanadora vanguardista.
Digno paladín en este tsunami de cemento.
Del nogal eremita cayó una lágrima litúrgica sobre ese altar
llamado de sopetón área verde comunal, zona de aire. 

37 

¿Por qué es tan peliagudo ser una novia, de vestido blanco o amarillo, con una dama de honor y un tocado, si malcarada no soy? ¿El altar es una cuartana en los varones y la sortija un bulldog airado? Marcho con mi padrino de la mano cuando el insomnio es la alfombra. Fui una mozuela regodeona. Me amarro a la barbacana por si algo cae: un pajarón famélico que me vea como el último plato de la mesa. 

38 

Muchos esperan a que el supermercado abra sus puertas, con un comezón en la mano. Es la rectoría de los apetitos. Con la variedad me mareo así que es el publicista vivaz quien llena mi carro y me conduce. No todo lo que compro es necesario y con mi impulso consumista improviso. Como en la catedral, aquí me relajo y adquiero lo que supongo que es útil, con un interminable redoble de los cajeros. 

39 

Nunca fui pudiente, del barrio alto.
Me teñí el pelo, adelgacé, me acicalaba
y usaba un vestuario distinguido,
mas la aristocracia local con sus filtros me tachó de proletaria,
de trepadora avispada.
Con una cintura más ajustada
más de una puerta refinada se me abre. 

40 

El resentimiento me notifica que soy un vasallo, la humillación de cada día me lo confirma. Si la saña es el tambor mayor los usureros vencerán, si camino con coraje detrás de las sandalias del Nazareno, todos los ardores negativos se reciclarán y no se desperdiciará ninguna munición en la batalla de los siglos, que siempre perdemos. El negrero es quien teje la banda presidencial. El necio supone que Dios es mortal. El que no veas el viento no significa que no exista. Los dioses paganos, yesos o fetiches son deyecciones. La compasión del evangelio guiará la justicia social. 

41 

Pasea su bello trasero entre las mesas,
es un tesoro que administra con diversos vaivenes.
Las propinas dependen de sus medidas,
su sonrisa es un gancho, en todo aquel que viene. 

Cuando ella coquetea al varón se le enfría la sopa,
con su paupérrimo salario no alcanza a sobrevivir.
Es una garzona que cuida su cintura y las esperanzas.
Con los babosos admiradores hace una fila, sin dimitir. 

42 

Yo sí entiendo a los demás,
los demás no me entienden.
Yo sí escucho a los demás,
los demás no me escuchan.
El jactancioso planeta pretende
que yo gire en torno a él. 

43 

En el conventillo las frustraciones son equitativas,
la miseria nos ama a todos en forma similar,
la vida privada no es ningún misterio,
los niños comparten las derrotas de los padres,
algunas señoras se confunden de marido
y siempre hay ropa y aspiraciones colgadas. 

44 

Que la razón no excluya a la intuición,
el pensamiento es el primogénito del alma,
el humanismo a solas es una crisis en sí
y el futuro un vacío arrollador.
La materia asfixia los anhelos del espíritu. 

45 

Estancado en el puerto y pegado a la orilla no progresaré demasiado. Desde la orilla veo el horizonte que ven todos, veo el sol como lo ven todos, me recreo de esa armonía que significa tener un pie anclado a la tierra. Por fe, me desvincularé de la playa, de la bahía, de la acogedora arena blanca. No diviso la rada, mi horizonte es interminable. No recuerdo el color de la arena.

46

La banca de la plaza se deteriora con los decenios, no por los acontecimientos terrosos o grasientos. Espectador cumplidor de los disímiles cachondeos, de los intrigantes, de los zangones, de los fumadores. La banca es un residente arrinconado, el pelo del rabo de un ratón, un atalaya ermitaño y estoico: el ventarrón helado no lo corre un centímetro. La banca que me vio gatear permanecerá.

47

El papá lo insulta porque se orina, por el susto, se moja otra vez. Cierra sus ojos en una tómbola, su cama es su karma, un péndulo. Le cuelgan las sábanas y se humilla, las mañanas son una cara que varía. Con las noches sus sonrisas declinan, levantarse seco es una maravilla.

48

Sazonando con aliños y mantras en la cocina,
trituro la rogativa que nace de adentro,
evito la espontaneidad y el desahogo llano.
Con el mecánico rezo soy un robot del espíritu,
un estampado original con mil fotocopias impávidas.

49

En el hospital reconoces el peso de la enfermedad, con buena salud se te extravía la romana. En la pocilga graficas todos los ángulos de la pobreza, con una cuenta corriente obesa el prójimo desaparece. Jugar a que me pongo en los zapatos del otro, creer con falso pudor que me pongo en el lugar del otro. Ser un apóstol de cartón cuando voy a la parroquia, tener en estado vegetal la ruin distribución de la riqueza, confiar en que las migajas algo pueden solucionar, esconderse con fe detrás de la caridad, siempre agotada.

50

Adherido al reloj control con prestancia
espero ansioso la hora de salida.
El último minuto es el más extenso y vil.
El minutero me forja cierta tirantez,
porque al verme contrajo la velocidad.

51

La fe en Cristo es límpida, la religión organizada es un instrumento de poder, manipulación y desvaríos. La salvación en Cristo es directa y sencilla. El poder religioso se apoderó de las llaves del más allá y de toda esperanza. Bautizarse o matricularse en una organización religiosa es el inicio que intenta pulverizar el anhelo de realizar reformas estructurales en la sociedad, en la teología de rodillas. La fe pura en Cristo tiene hambre de justicia social, de racionar la riqueza con los ojos abiertos.

52

Está a punto de repetir de curso,
le solicita piedad a los profesores,
eleva plegarias a Dios y a algunos de sus subalternos.
Estuvo todo el año abrazado al ordenador,
busca con fullerías salvar el año.
Su astucia hallará alguna salida de última hora.
Al final, vencerá la mediocridad arrogante.

53

Todos deducen lo que el hombre apetece, la mujer rara vez concluye lo que efectivamente ansía. El próximo paso masculino es predecible, el de la dama es un enigma debajo del agua. El hombre es pasión, fuego y carne. Ella es romanticismo, sentimiento, idilio, entresijos y más.

54

El hijo le enseña al padre, el nieto reprende al abuelo,
el joven todo lo sabe y todo lo anticipa.
La sabiduría del altanero toma vuelo.
Otra vez el profesor está obsoleto, otra vez el sermón es anticuado.
Esta generación gobernará al país
con las mismas pifias del siglo antepasado.

55

Fueron felices porque creyeron que ya no eran un país pobre, hasta que el banquero los sacudió con un explosivo. Todo muerto de hambre sonrió con una hipoteca o deuda repleta de luces de bengala y mascaradas. La banca es experta en destripar ciudadanos y en poner a la economía en sus puros huesos, con las algarrobas como el nuevo plato típico. Por mientras duró, disfruté la farsa. El ogro te manipula y no perdona jamás. Un peatón arruinado es todo un logro.

56

Todo se escribió, todo ocurrió,
todas las pasiones de desengancharon y ninguna fue retraída.
Espero el mentado fin, sentado.
Estamos amarrados a la globalización del mal,
unos pocos dirigentes mundiales nos acarrearán
con timbales al tormento inapelable, casi sin darnos cuenta.
El globo aguarda el trillado fin de todo, dormido.

57

El fracaso me pone frente al espejo
con un brindis y la misma cantinela pesada.
Me ve donde me quería ver.
Me profetizó con gritos que era un súbdito del reino de la mediocridad, 
que mirar el sol con fe es una falacia.

58

¿Cómo crearé la asociación de los suicidas probos?
¿cómo el tesorero cobrará las cuotas?
¿cómo tramito las suplencias?
¿quién escribirá el discurso de cada despedida?
¿dónde debatirán sobre los próximos pasos?
¿quién adoctrinará a los novatos?
¿cuál es el perfil del presidente de la asociación?

59

Ese viento vigoroso se olvidó que pasó por tu cabaña, cerca de la orilla.
Está vívidamente presente en mí ese tormentoso airecillo
que me despeinó y que puso granos de arena en mis ojos.
Mi palpitar me susurraba que estabas ahí
y alcancé a ver como cerrabas la ventana, semidesnuda, y apurada.
Por el impertinente y fastidioso ventarrón no toqué tu puerta,
tus acicaladas manos, con un afecto que se disipó en los remolinos.
La ventana es una fotografía en mi mente.

60

Soy un perro sarnoso porque así me tratan.
No poseo una cola ni cuatro pies y soy todo un can de precario pelaje.
Cumplo con el perfil, militaré en la escoria.
Mi currículum es sobresaliente, mi insignificancia es descollante.
El señor presidente me ve pasar y bosteza.

61

La paranoia en sí busca la verdad,
diseñando confabulaciones y martillazos en el dedo.
No repudies la bendita locura de la fe.
Envidio al que se sienta en el trono de mis sueños.
Me enajenaré de toda realidad hasta hacer del vacío la puerta del edén.
El lenguaje es un campo minado.
El que fantasea redarguye, avanza.
Los inquietantes ensueños son parte de mi realidad diaria
y aplastan todos los dispositivos de seguridad.
Los leviatanes aúllan sin reparos.
El inconsciente es un gobierno independiente,
y neurótico o no, es mi otra brújula.

62

El infinito genera sed,
las propiedades del alma ansiedad.
La finitud es un paso más del trayecto a la eternidad.
Los devotos de la razón fabricaron el desastre actual.
La dialéctica falleció en un océano de disparates.
La síntesis se devoró todo.
No dinamitarás la sequedad.
Dios es una posibilidad concreta para el ser.

63

Todos poseen una postura metafísica, el creer o no creer es una de ellas. Aferrarse a una teoría es un acto de fe, despreciar un dogma también lo es. La física tiene un perímetro, un techo. Al indagar más allá eres un creyente. Tu credo te analiza, te motiva. No es la evidencia irrefutable la que ocupa tu mente.

64

La arrogancia y la ambición nos convirtieron en dioses insufribles,
petulantes y vanos, en monstruos inicuos.
Nada hay sobre nosotros: rechazamos toda sumisión.
Actuamos como creadores del universo,
llorando en silencio nuestra impotencia.
Todo ser es un don nadie,
los edenes se desbaratan en el aire.
La limitación humana es jocosa,
la altivez es prodigiosa e imbatible.

65

Ingresé al templo con mis mentiras,
al no arrepentirme sumé una más.
Nos damos la mano con mucho amor.
En mi extravío poseo años, grados y antigüedad.
El sacramento no despeina mi barbaridad.

66

Terminé siendo un solitario,
ya no interactúo con los otros.
Los veo caminar y reír,
ellos no me divisan.
Soy un ser invisible sobre dos pies.
Cuando abandone el barco
nadie se enterará.

67

Lograste despedazar tu vida gramo por gramo, poro por poro, con una imperturbabilidad encomiable, con una cerrazón excepcional. Miras al cielo buscando culpables, en tu entorno habrían responsables. Tú te acercaste solo al hoyo profundo, los que te aguijonearon te habían tomado la mano.

68

Conmigo mismo no me siento solo, mi interior disfruta su plenitud. Con luz siempre caminarás acompañado, la presencia humana no altera el fondo. La soledad es subrogante hasta que florece el titular.

69

La soltería en otra época era un castigo, hoy posee millones de discípulos y gurúes. En cada aula y ciudad tienes estatuas exaltadas, las excusas superan la imaginación. El matrimonio es una apuesta peligrosa, innecesaria, aunque con los años me irrite con más facilidad. Ese genuino amor que barre con todo es escaso. La soltería es mi bunker de cartón.

70

El ángel de la muerte no nos avisó,
chocó su automóvil y partió.
Mi hijo transita por los pasillos de la casa,
su lacerada madre lo ve entrar y salir.
Sus veinticinco años los vivió intensamente,
nunca disminuyó la velocidad,
el disco pare no era una señal determinante.

71

El tiempo nunca vuelve,
las primaveras se guardan en un baúl.
Delante de ti está la eternidad,
el boleto de entrada es una cruz.

72

Se ha ido la esperanza,
se aburrió de ponerme mala cara.
En este sitio desfalleceré,
la misericordia ya no me alcanzará.
Fui el príncipe de los portazos.

73

Cuando el amor se desconecta del cerebro es amor puro,
cuando bordea la locura es normal,
cuando lo trastorna todo dos almas se adhieren y se van.




Fin del poemario “Ese estado de coma”

ANTOLOGÍA DE POEMARIOS
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De la antología “LAS SOTANAS DE SATÁN”